Satélite : pensament racional per a tothom

març 1st, 2010 by genisroca

sateliteEm sembla que era desembre, el que sí recordo és que feia molta fred. Anava a trobar-me amb dues persones que no coneixia però que em venia molt de gust descobrir: estaven impulsant una revista gratuïta per posar a l’abast de la majoria el pensament racional i amb un llenguatge normal ajudar a qualsevol a entendre la ciència i la tecnologia que ens envolta. No sé perquè, em va recordar els temps de El Viejo Topo (que per cert, ha tornat).

El diari es diu Satélite, i està impulsat per un grup d’activistes culturals que no tenen el recolzament de cap empresa ni cap administració. Tot just alguns anuncis, i avui mateix tornaré a contactar amb ells per esbrinar com es pot ajudar-los. La seva revista s’edita cada tres mesos, i a més a més de la seva versió web imprimeixen 10.000 exemplars que es distribueixen a la zona metropolitana de Barcelona en biblioteques, llibreries o ludoteques, però també en mercats, parcs i centres comercials, coherents amb la seva tasca de divulgar en el sentit més ampli de la paraula. I clar, també a la xarxa. A més a més de la seva web, disposen de RSS i també són a Twitter, FacebookDelicious.

Haviem quedat perque volien entrevistar-me, i el resultat d’aquella trobada ha estat publicat avui al número 3 de Satélite. Els agraeixo molt el text que han sigut capaços de construir a partir del desordre de la meva conversa, i m’atreveixo a reproduir-lo aquí (en el seu castellà original) no sense abans animar-vos a fer un cop d’ull al conjunt de la publicació.

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“El que digitalizó la música no era consciente del mazazo que le daba al negocio”

Son fechas navideñas, hace un tiempo de perros y buscamos una cafetería en la que refugiarnos. Nos sentamos y el Sr. Roca, locuaz y de sonrisa traviesa, nos regala unos muñequitos navideños de lana, de esos que se ponen en el dedo y sirven de polichinelas. Esto no es serio, afortunadamente. Lo que pretendía ser una entrevista se convierte en una amena charla de casi una hora. Y pudimos hablar de muchas cosas; sirva lo que sigue como extracto…

Hablamos de cambios…

Al estudiar la historia, cuando te acercas en el tiempo, todo es tan diminuto que parece que en cinco años han habido cambios importantísimos, pero, si te alejas en el tiempo, esos cambios quedan completamente difuminados. La Edad Media duró diez siglos. La historia contemporánea dura ya casi dos siglos; en los últimos cien años han pasado muchas cosas…

Hay muchas cosas que están transformándose a las que yo no llamaría cambios, porque ¿quién dijo que eso ya era estable? Por ejemplo, ahora se debate que la industria discográfica está sometida a cambios, pero ¿quién dijo que esto de los discos era estable? La industria discográfica se transforma, claro, ¡y lo que le queda! ¡Si no ha hecho más que empezar! Con la modernidad y la tecnología, le pedimos estabilidad a demasiadas cosas que acaban de empezar… Hablamos de la llegada de la informática, de la tecnología, porque es muy nueva, pero hace apenas cien años que apareció la industria de la aviación, hace cuatro días… Todo está muy tierno… Lo que pasará a la historia no es la llegada de la informática y los ordenadores; será la digitalización. Y eso es un tortazo que llega en dos oleadas: en la primera, la tecnología digital sustituye a la analógica; un disco de vinilo con doce canciones se transforma en un CD con doce canciones. En la segunda, cuando ya todo está digitalizado, se transforma el modelo de negocio. Las canciones se venden una a una, la gente las intercambia, las escucha por Internet. El que digitalizó la música no era consciente del mazazo que le daba al negocio…

… de propiedad intelectual y autoría…

Al margen de lo que diga la ley –que me importa poco lo que diga ahora mismo la ley– una cosa, cuando es digital, fluye, y no puedes pretender retenerla bajo un concepto de propiedad, al menos tal y como la entendemos hoy. Me refiero a propiedad en el sentido de “yo tengo los derechos en exclusiva para explotar esto en cualquiera de sus usos”. Es una estupidez. Además es de ingénuos. Por ejemplo: Alejandro Sanz hace una canción, la graba en digital, la imprime en soporte digital, hace veinte millones de copias y pretende que nadie haga una copia. No sé…, no aguanta el menor análisis. Ya puede sentarse y relajarse, porque la gente va a hacer copias. La única lucha que tiene contra eso es legal, con lo cual es una batalla perdida… Con todo, entiendo su postura. Han ganado tanta pasta que, claro, ahora…

Vamos a ver, ahora me voy yo a un foro de Internet y comento “Satélite lo que tendría que hacer es un encartable de humor en B/N”, por ejemplo. Vas tú, lo lees y dices “qué buena idea”. ¿De quién es esa idea? En teoría, mía; pero una vez hecha pública, vete tú a reclamar la autoría… (risas) Y ya me parece bien que sea así: estoy en un espacio público. Internet es un espacio público, y cuando las cosas suceden en un espacio público, la disquisición de la propiedad es mucho más relativa. Hasta ahora casi todas las cosas de creatividad y producción sucedían en un espacio privado. Yo iba con un texto al editor y le proponía un trato; y eso estaba muy blindado y se sometía a leyes de la propiedad. Hoy en día, esa misma rutina se desarrolla en un espacio público y los conceptos de propiedad y de autoría saltan por los aires. Porque la idea tampoco es mía, me surgió al ver el periódico que tú habías hecho… ¿Dónde están los límites cuando todo sucede en un espacio público?

… de nativos digitales…

El concepto de nativo digital tiene dos lecturas. Una creo que es errónea y yo me siento más cómodo con la otra. Estoy de acuerdo en que los jóvenes son más diestros digitales: les das tecnología y se manejan mejor con ella; ven el aparato y lo entienden con más facilidad. Pero no estoy de acuerdo en que por el hecho de ser joven ya se tiene asimilado lo digital. Entendemos por nativo digital alguien que usa lo digital y vive lo digital; los hay de cincuenta años y los hay de veinte que no se enteran de nada. La componente de edad no es suficiente para explicarlo. Sería más bien el número de horas expuesto al fenómeno, expuesto a la “radiación” (risas). Y aún te digo más, serían horas expuesto al fenómeno dedicadas a la resolución de problemas, conducta muy distinta a otras que son sólo de ocio. Pero, si para resolver problemas te has servido de lo digital, entonces eres hábil digital.

… de educación…

Se produce un choque entre el alumno, nativo digital, y el maestro, que es inmigrante digital. Son dos modos distintos de entender incluso el aprendizaje. Se produce un cambio del principio de autoridad. Nosotros nos hemos educado en un paradigma de autoridad basado en el respeto. Y, casi siempre, ese respeto se argumentaba con la experiencia: “yo tengo veinte años de oficio en la cocina, en la carpintería, en la agricultura; tú eres el aprendiz, así que un respeto”. Ese traspaso de experiencia hace que me tengas un respeto. Pero con una tecnología que cambia bruscamente cada dos años, la experiencia no es un grado y, entonces, el parámetro de respeto cae.

Antes, ir al colegio era una oportunidad de acceder a una fuente de conocimiento. Hoy no. Hoy, la fuente de conocimiento es una pantalla que está en mi casa. Y ya no sólo Internet, sino que la mayoría de las cosas que yo quisiera >saber, aprender, me las va a explicar antes un colega que las fuentes convencionales de conocimiento basadas en la experiencia.

Hasta ahora, el sistema educativo era “yo te lleno la mochila de recursos para que puedas recurrir a ellos cuando te hagan falta en la vida”. Ahora, todo eso cambia muy rápido, con lo cual, no necesito recursos “por si acaso”; necesito recursos “en el momento”. Si se me estropea esta grabadora, llamo a Fulano, que sabe de grabadoras. El valor es ¿a quién recurres ahora?. No me vengas con “he estudiado mecánica de grabadoras”, porque hoy son grabadoras, mañana máquinas de fotos, pasado mañana iluminación, y al siguiente otra cosa distinta…

Actualmente, la escuela está digitalizando los soportes. Vale. Pero, en una sociedad digital, eso me tiene que servir para que el grupo de mi clase no sea de cuarenta individuos, sino de 4.500, porque eso es lo que me va a hacer eficaz. Lo que me hará eficaz no es la pizarra digital, sino una red de contactos de 4.500 individuos. Por ejemplo, una clase de alumnos de Barcelona que esté estudiando el Mediterráneo. Nosotros tenemos una visión de lo que es el Mediterráneo, pero, como lo digital me lo permite, vamos a contrastar nuestro trabajo sobre el Mediterráneo con otro grupo similar de Turquía, con otro del Líbano, con otro de Argelia y con otro de Italia, y vamos a hablar entre todos de cómo vemos el Mediterráneo.

Como digo, en la primera fase, se están digitalizando las herramientas. Pero el cambio gordo viene luego. Y ese tortazo resultante nunca procede de alguien del sector. Quién reventó la industria de la música no fue una discográfica. Flickr o Picassa (portales para compartir fotografías) no los inventaron Fotoprix o Kodak. El tortazo viene de fuera. Por eso me pongo tenso cuando veo que factores como la educación, por ejemplo, están regulados de una manera que no aceptan entradas desde el exterior. Ahora, nosotros podemos hacer un periódico y reiventar la prensa, pero no podemos hacer una escuela y reinventarla. Y como la digitalización va a pedir reinvención, como venga desde dentro, estamos apañados… A Kodak jamás se le podría ocurrir inventar Flickr, en su imaginación no cabe esa posibilidad, no se pueden imaginar una transformación que signifique su desaparición… Después de la digitalización, viene la transformación, y la transformación viene de un agente externo; luego hay que abrir los huecos a los agentes externos.

… de dirigentes y brechas digitales…

Los políticos no se enteran de nada… Hace cinco años, hablábamos de la brecha digital, que se traducía en algo así como: “Pobrecitos, los pobres de la Tierra, que no tienen recursos y no van a poder acceder a las nuevas tecnologías. ¡Ay, desgraciadicos! Vamos a hacer un plan –estilo ONG– para que tengan acceso…” Error.

Mira, yo he visto en un locutorio de barrio a una chica de menos de treinta años, guatemalteca o boliviana, mirando a la cámara del ordenador y pegándole la bronca a un crío de ocho o nueve años: “¡Que sea la última vez que me dicen que en clase te han dicho no sé qué! ¡A ver, Luis Francisco, trae la libreta!” Y ves al chaval en pantalla, saliendo de plano y volviendo con la libreta. Te quedas de piedra; allí, haciendo de madre por vídeo conferencia. Se te saltan las lágrimas. Pero la cosa es que los “pobrecitos” se han espabilado solos. Sin embargo, yo conozco a más de uno, más de dos y más de tres directores generales, concejales, ministros, presidentes, directivos de grandes corporaciones que no han hecho una vídeo conferencia en su vida. La brecha digital que nos va a tumbar está arriba. Hay gente que tiene encima de la mesa un ordenador, con ADSL, ancho de banda y no sé cuántos megas de memoria RAM, pero que no hace un uso de la realidad aumentada que supone lo digital. Y son esos los que están diseñando nuestro futuro a medio plazo (a largo plazo ya no lo diseña nadie). Está legislando sobre propiedad intelectual gente que no ha entendido nada de nada; y así salen luego las leyes que salen. Eso es lo que nos va a hacer polvo.

Recuerdo haber visto en El Periódico o La Vanguardia la foto de un presidente en su despacho, demostrando que el tío curra (risas): allí puesto, en mangas de camisa, con el bolígrafo en la mano… ¿con el bolígrafo? (risas)… Claro, y encima de la mesa muchos expedientes y tal… Pero… ¿Y el ordenador? ¿Dónde está el condenado ordenador? ¿Cómo contesta los correos? ¿Es que no recibe correos? (risas). ¿Ese tío es el que diseña el futuro de mi país? ¡Que me lo cambien! Y no se trata de una cuestión personal ni de partidos, ni de colores. La cuestión es que la auténtica brecha digital la tenemos arriba.

Más claro, el agua.


1 Response to “Satélite : pensament racional per a tothom”

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    Gerard Turmo

    Vaig veure l’altre dia l’entrevista del 324.cat, em van agradar els teus punts de vista. Fins aviat!

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